De las clínicas a los hospitales, historias de conservación de los bosques

Conexiones físicas y emocionales de las mujeres negras del Pacífico con el territorio, los árboles, la selva y los conocimiento ancestrales.

Gustavo Tabares nació en el hospital de Tumaco, departamento de Nariño, en la década de los setenta. Pese a que sus antepasados llegaron al mundo en manos de parteras, él y otras personas de su generación abrieron los ojos por primera vez al estilo occidental, entre sonidos de instrumentos quirúrgicos y mediante procedimientos estandarizados que niegan otras formas de saber. Eva Grueso también es tumaqueña, su ombligo está enterrado en el río Mira; cuando su papá y su tío supieron que ella iba a nacer, sembraron árboles que ya adulta, Eva visitó monte adentro. Recuerda la emoción que sintió en ese momento y lo describe como uno de los más hermosos de su infancia, y que sus hijos no pudieron tener: “De las cosas que me pesan es que mis hijos nacieron en la zona urbana, ya la modernidad estaba en auge en el Pacífico; entonces yo tuve mis hijos en un hospital, por ello, la placenta y el cordón umbilical los botaron. Mis hijos, desgraciadamente, no tuvieron el privilegio de vivir lo que yo viví, de ir a conocer los árboles que habían sido sembrados para ellos. Ellos no tienen un árbol que les diga su esencia está enterrada aquí”.

Pero “¿cuándo nos trasladamos de las casas a los hospitales?”, se pregunta Gustavo luego de entrevistar a una partera y un partero de San Cipriano, cerca de Buenaventura. Así, en un taller de dos días con la Plataforma Nacional de Mujeres Negras en REDD+, este hombre escarbó en sus raíces, guiado por un grupo de mujeres, y nos cuenta por qué la partería, entre otras prácticas tradicionales, integra a su pueblo con el territorio y es esencial para mantener los bosques. Su historia es la expresión de una visión compartida sobre la vida. Gustavo fue uno de los pocos hombres que estuvo en este encuentro, y no es que sea el protagonista, sino que con certeza fue quien más se transformó al acercarse a las historias de las mujeres de su pueblo que, por cientos de años, han vivido en las selvas y las han conservado. 

Mientras tanto, mujeres venidas de varias regiones del país discutieron sobre otros saberes de sus pueblos, se preguntaron por las artesanías y sus significados, por el impacto de la minería en sus lugares de origen y evocaron relatos que sus abuelas y abuelos les contaban sobre la cotidianidad en las fincas tradicionales, cuando al supermercado sólo se iba a comprar la sal, porque lo demás lo daba la tierra. Mientras tanto, ellas escribían sus historias, las grababan y nos contaban por qué vale la pena que cada quien elija cómo nacerán sus hijos.

Estos relatos  están disponibles para su uso y distribución libre.