Serranía de los Yariguíes: Comunidades campesinas en Santander monitorean sus bosques y el territorio

La Serranía de los Yariguíes es un tesoro que nos aporta agua, árboles, es el hábitat de muchos animales silvestres y nos ayuda a mantener el equilibrio.

Victoria Jaimes, habitante de la Vereda Pamplonita en San Vicente de Chucurí,

Buscando detener la deforestación en esta zona de Santander que es considerada el corazón de los bosques del departamento y construir herramientas para la Estrategia nacional Bosques Territorios de Vida, se involucraron actores comunitarios e institucionales en un proceso de monitoreo, empoderamiento, y capacitación para promover la gobernanza forestal local en un proyecto de monitoreo y manejo ambiental comunitario que cerró el pasado 3 de Agosto.

Con el apoyo de varias entidades como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), Parques Nacionales Naturales (PNN), la Corporación Autónoma Santander (CAS), CETA cooperador, Asoyariguíes, y con la asesoría técnica del programa “Protección del bosque y clima/REDD+ de la Cooperación Alemana a través de la GIZ (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit), se construyó un sistema piloto de monitoreo ambiental comunitario participativo.

Junto con 30 familias campesinas y más de ocho organizaciones e instituciones se realizó un proceso que inició con la creación de confianza entre comunidades y organizaciones, y la posterior elección de variables, herramientas y protocolos para monitorear los recursos naturales en la serranía. Tras el monitoreo se consolidó:

  1. Información climática, ambiental y social detallada de la zona.
  2. Aportes a la caracterización y planificación de cada predio, con énfasis en bosques y sistemas agroforestales.
  3. Fortalecimiento de acuerdos de conservación y uso sostenible de bosques en cerca de 500 hectáreas de bosque natural, además se sembraron de 3000 árboles nativos por predios/familias.
  4. Un inventario forestal de la zona siguiendo los lineamientos del IDEAM y un catálogo de árboles nativos de la zona.
  5. Identificación de salvaguardas ambientales y sociales como reglas de juego para reducir los riesgos y aumentar los beneficios del proyecto.
  6. Recuperación de conocimiento tradicional mediante el rescate de recetas medicinales y de cocina usando plantas nativas de la zona.
  7. Promoción de la participación activa de mujeres y jóvenes, desde la convocatoria hasta el desarrollo de actividades durante las actividades del proyecto. Además se reflexionó sobre el papel que cumplen las mujeres en las familias y el territorio.
  8. Construcción de estufas eficientes para la cocción con leña para reducir el consumo de leña y mejorar las condiciones de salud de las familias.
  9. Talleres de educación ambiental con los colegios rurales de la zona para aportar a la conciencia y el conocimiento de la comunidad, especialmente de niños y niñas.

De esta manera el proyecto logró fortalecer habilidades que permitirán a las comunidades continuar con los procesos la apropiación del conocimiento ambiental especialmente forestal. Con esto, las comunidades harán uso de su territorio y manejo de sus fincas sobre la base de prácticas agrícolas sostenibles. Luis Delgado, un monitor local, destaca 3 logros: 1) Se conoció la importancia de los valores y prácticas ambientales que hay en el campo, 2) se generó información sobre las fuentes hídricas, cultivos y bosques para promover su buen uso, y 3) se capacitó y educó a toda la comunidad desde los más niños hasta los más mayores.

Habitantes de la serranía como Rodolfo Useche destacan la importancia de trabajar con los niños: “Ellos son el futuro, ellos se van a quedar acá en el campo y ellos están creando una conciencia del medio ambiente que fundamental”.

Las familias campesinas y los actores conocen mejor sus recursos naturales y cómo manejarlos de manera sostenible; Con el conocimiento construido en diálogo con las instituciones han podido establecer mejores relaciones con la autoridad ambiental en la zona, como lo cuenta la Ingeniera Monica Monsalve de CAS “Las experiencias y resultados que se recojan de este proyecto van a incidir de una u otra manera en repensar las políticas públicas sobre los bosques y las comunidades”. Una aplicación concreta de estos resultados es el registro para el potencial aprovechamiento forestal de los arboles sembrados en cada uno de los predios. Así, las familias campesinas tendrán en un futuro la oportunidad de aprovechar los arboles de manera sostenible, lo que permitirá no solo el incremento de ingresos sino también el aumento de la cobertura de los bosques en el territorio.

Estas lecciones aprendidas sobre el monitoreo y manejo comunitario participativo buscan ser usadas en la implementación de la Estrategia Bosques Territorios de Vida liderada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible con el apoyo de GIZ, ONU REDD , Fondo Cooperativo del Carbono de los Bosques, Banco Mundial y Fondo Acción.

Por Julián Castro.